A lo largo del tiempo el río Júcar, en la parte intermedia de su Valle, ha ido tallando piedra caliza de la llanura de la Manchuela, para ir formando unos parajes de singular belleza y de una gran riqueza faunística a su paso, este es el caso de las Hoces de Alarcón. En este caso, el meandro del río dio lugar a la instalación de una Fortaleza, la de Alarcón, una de las más importantes de Castilla la Mancha en la Edad Media.
Hasta el momento es la única zona que es visitable sin guía. Para conocer el resto de la hoz, (el 80 %) hace falta un guía que oriente en el recorrido (Asociación KulTur). En ella, es posible la realización de actividades deportivas (Pal Rural) como piragüismo, mountain bike, rutas a caballo y senderismo.